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La integridad como semilla de cambio
Cuando llegué a mi primer trabajo, el jefe que tenía me dijo que yo debería de “malearme más”, que debería de ser más “pasado de listo”, como se dice coloquialmente. Esta sugerencia me pareció ridícula, porque ¿por qué borrar mi esencia para convertirme en algo que no soy? Y ¿por qué hacerlo de tal manera que sea algo negativo para las demás personas? Después de una autorreflexión, me he percatado que este paradigma, por simple que pareciera, refleja la sociedad actual en la que vivimos, sobre todo en la sociedad mexicana. De hecho, lo primero que pensé fue “por eso estamos como estamos”. Esta sociedad y su cultura se han visto transgredidas e invadidas por la noción de “ser un canijo”, ser más listo que los demás y salirse con la suya.
Por inocente que parezca esto, es indudablemente una de las semillas de la corrupción en la que nos encontramos hundidos hoy en día. No es secreto que México es uno de los países más corruptos del mundo, pero si quieres un dato factual actualizado, de acuerdo con Transparency International, en su análisis del 2022, México se encuentra en el lugar 126 de 180. Entonces, en pleno 2023 la corrupción sigue existiendo, y lamentablemente vemos casos a diario en las noticias, donde las consecuencias de la corrupción se cobran muy caras, generalmente con vidas humanas. Fenómenos raros como la epidemia de elevadores en hospitales que colapsaron por falta de mantenimiento, personas que fueron desaparecidas con la asistencia de funcionarios públicos, crímenes en contra del medio ambiente donde las autoridades se hicieron de la vista gorda y demás, todo esto parece ser algo natural para nosotros los mexicanos. Nos hemos vuelto insensibles a este tipo de noticias, incluso he llegado a pensar que se nos ha entumecido esa parte del corazón que nos hace humanos.
Hay muchas soluciones para este problema en realidad, pero la que personalmente pienso que es más efectiva es la incorporación de la integridad en nuestras vidas. Existen leyes, metodologías, sistemas, instituciones y un sinnúmero de otro tipo de soluciones, y aún así, yo creo que verdaderamente la promoción de la integridad en todos los niveles de la sociedad, podrá hacer una diferencia de alto impacto.
Hay un ejercicio mental que se denomina Test de Litmus (en química es la prueba de tiras reactivas para analizar el nivel del PH de un líquido), el cual propone la siguiente escena: cuando vas al supermercado, terminas tus compras, vas a tu coche y cargas tu despensa en la cajuela ¿qué haces con el carrito del supermercado? ¿lo regresas al lugar donde están los demás? ¿lo dejas a un lado esperando que nadie te vea? ¿lo dejas de tal forma que no dañará algún otro coche? Este ejercicio mental propone que la respuesta a estas interrogantes está directamente relacionada al nivel de integridad del encuestado, así como al nivel de desarrollo del contexto del país donde se aplica el ejercicio. Si lo pensamos, tiene sentido. Actuar con integridad es hacer las cosas bien en pro de la sociedad, aunque nadie nos esté mirando, incluso si se trata de regresar un carrito de supermercado.
Creo que esto es una parte integral de lo que necesitamos como sociedad, que las cosas por pequeñas que parezcan, tengan una gran relevancia para nosotros como ciudadanos, porque, aunque tú no lo creas, todas las grandes cosas (buenas o malas) tienen orígenes pequeños. Los grandes crímenes que han azotado este país alguna vez iniciaron como pequeños deslices y omisiones, donde una o dos personas dejaron de ser íntegros y dejaron de actuar con humanidad y después ya no eran dos personas las que cometieron corrupción, sino ¡todo un cuartel de policía! O ¡toda la estructura de una empresa! O peor aún ¡toda una sociedad! Y tal vez todo comenzó con una persona diciéndole a un joven recién egresado de la universidad que “debe de malearse más” que “hay que pasarse de listo”. Parecen comentarios inocentes, insisto, pero en gran medida así comienza a invadir la sociedad este cáncer de la corrupción, y por ello es nuestro deber contrarrestarlo, hacer todo lo que esté en nuestras manos para erradicarlo desde la raíz.
Lo que te pido a ti que estás leyendo esto es: vive con integridad, trabaja con integridad y divulga la integridad. No sé en qué empresa te desempeñes o qué giro comercial tengas, pero trata de ser íntegro donde quiera que estés. Hoy en día, las empresas son excelentes lugares para comenzar a permear la integridad hacia la sociedad y hacia el gobierno, como sabrás, este término cada vez se usa más en los espacios profesionales mediante las campañas y mecanismos de Integridad y Compliance, mismos que se desprenden de este nuevo paradigma del corporate governance o la gobernanza corporativa. Por ello, la relevancia del cumplimiento normativo y la implementación de las ISOs está más de moda que nunca y eso es muy benéfico para todas las organizaciones, para los empleados, la sociedad e incluso el gobierno. A ti que me estás leyendo, te pido lo contrario a lo que mi exjefe me pidió hace años, te pido que actúes con integridad sobre todas las cosas y que nadie te convenza de lo contrario.
Julio Jesús Ortíz Sánchez, egresado UDLAP de Ingeniería Mecatrónica, generación 2018.
Especialista en Sistemas de Gestión de Calidad, Integridad y Compliance y Maestro de Academia de Volkswagen de México.
Actual Estudiante de Maestría en Administración Energética UDLAP
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