En los últimos años, la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el campo del diseño ha generado tanto entusiasmo como inquietud. Muchas voces...
Aunque parece que fue ayer, han pasado muchos años desde que en 1997 realicé mi examen profesional y tuve la invaluable experiencia de hacer una pasantía en la OEA, en Washington DC, en el departamento de Puertos y Aduanas. En aquel entonces, creía erróneamente que mi carrera debía estar exclusivamente enfocada en la diplomacia o en organismos internacionales, sin imaginar el vasto horizonte que se abriría al incursionar en el área del transporte.
Después de vivir un otoño inolvidable en la capital estadounidense, regresé a Puebla y comencé a trabajar en logística y transporte para una empresa alemana. Inicialmente, me sentía un tanto frustrada, ya que me limitaba a vender espacios en líneas marítimas y aéreas para proveedores de VW, la industria textil y el ramo metalúrgico. Sin embargo, sabía que algo mejor estaba por venir.
Fue en 2005, tras años de esfuerzo y lucha por hacerme un lugar en el transporte terrestre, cuando un ajuste en la empresa me obligó a empezar de cero. En los siguientes cinco años, construí una red de contactos, rutas, socios comerciales y clientes que me permitió dar el siguiente paso: fundar TRANSDYM. Esta empresa, que considero mi tercer hijo, es una PYME que ha sido motivo de gran orgullo y reconocimiento durante los últimos 14 años. Nos dedicamos a proporcionar servicios logísticos a todo aquel que necesite mover su producto o adquirir materia prima.
En TRANSDYM, hemos tenido el honor de transportar desde la grúa que posicionó el teleférico en Puebla hasta las pistas de hielo del Gobierno de la Ciudad de México, pasando por juguetes plásticos, parques infantiles, tuberías para la cadena Mayan y Vidanta, albercas de clubes deportivos, equipos de iluminación para cines, autos antiguos y vehículos de marcas como Tesla y Porsche.
Uno de los aspectos más emocionantes ha sido el reto de consolidarnos y encontrar un slogan que nos distinga: «Movemos desde un clavo hasta un elefante… ¡y ahora una jirafa!». Desde hace varios años, hemos transportado animales vivos, un proceso logístico complejo y lleno de sorpresas, que requiere un alto nivel de compromiso y responsabilidad.
Hablar de transporte en logística implica el movimiento de carga en diferentes modalidades: terrestre, aéreo y marítimo. Uno de los mayores retos es trasladar animales, ya que su bienestar es la prioridad. No se les seda ni se le somete a ningún tipo de violencia, y es esencial que mantengan su posición natural durante la carga, traslado y descarga. La altura del espacio es crucial para un traslado adecuado.
El 90% de estos traslados se realiza por vía terrestre, con animales que deben cumplir con certificaciones y clasificaciones sanitarias. Es fundamental minimizar el estrés y el riesgo de lesiones, y por lo general, contamos con personal médico que nos acompaña para atender cualquier imprevisto. En este tipo de transporte, no solemos tener un ETA (Estimated Time of Arrival) preciso, ya que dependemos de la adaptación del animal y de las circunstancias del camino.
El traslado de animales es un proceso delicado que requiere un conocimiento profundo del tipo de transporte adecuado en cada situación.
Mirando en retrospectiva, puedo decir con certeza que aposté por una rama del transporte poco explorada, y ha sido una decisión enriquecedora. Mi historia es un recordatorio de que estudiar Relaciones Internacionales no significa únicamente viajar o asistir a cócteles en embajadas. Esta carrera nos brinda la capacidad de ser versátiles y desempeñarnos en campos tan diversos como la salud, la economía, la administración, la logística, el comercio internacional, entre muchos otros.
Espero que mi experiencia inspire a las nuevas generaciones de internacionalistas a comprender que nuestro campo de acción es vasto y lleno de oportunidades. La UDLAP me proporcionó las herramientas necesarias para trabajar en proyectos que nunca imaginé, y me siento agradecida por ello. Sigo en constante movimiento, siempre mirando hacia adelante, pero con un profundo cariño por el tiempo que pasé en la UDLAP, un lugar que considero mi hogar y que ahora acoge a mis hijos.
Delia Yreri Sánchez Espinoza, egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales,
generación 1998.
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