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Equidad de género en el ámbito laboral

Juana Cecilia Trujillo Reyes, Egresada de la Licenciatura en Administración de Empresas en el año 2000, actual directora académica del departamento de Administración de Empresas UDLAP.

 

¿Equidad de género en el ámbito laboral? Es una frase tan trillada que con el simple ejercicio de buscarla en Google se encuentran cerca de 245000 resultados en español en solamente 0.74 segundos, y cerca de 875000 resultados en inglés, en 0.39 segundos. Pero ¿por qué se está escribiendo tanto sobre el tema? En infinidad de noticias, artículos científicos o de difusión, blogs y páginas corporativas se habla sobre los programas, los beneficios y la forma como puede garantizarse que una organización declare que tiene incorporada, entre sus mejores prácticas, la famosa equidad de género. Convertida en moda o tendencia del momento en el área de recursos humanos, se busca la equidad de género como un elemento diferenciador para cumplir los criterios que establecen reconocimientos o certificados como el Great Place to Work, el Índice de Equidad de Género de Bloomberg y el Premio Internacional de la Equidad de Género. Pero ¿realmente importa? ¿A quién le importa? ¿A un departamento de recursos humanos para cumplir con sus kpis (key performance indicators, o medidores de desempeño) y lograr sus objetivos?

La realidad es que aunque se está intentando buscar un equilibrio al ocupar puestos directivos con personas de ambos géneros, y muchas mujeres luchan estoicamente desde sus trincheras para pertenecer a un mundo de inclusión, donde sus opiniones y decisiones cuenten y sean respetadas, esto no es así. No obstante que se aprecian ciertos matices de equidad de género, como lo refleja el Informe Global sobre la Brecha de Género 2018 emitido por el Foro Económico Mundial (wef, por sus siglas en inglés), aún pueden observarse desigualdades importantes de género en el empoderamiento económico, las cuales, según las tendencias mostradas en los últimos doce años, podrían reducirse en dos centurias.

 

Según dicho ranking, México se ubica en el lugar 50 de 149 países encuestados. La brecha estimada de ingresos es de 50%, porque mientras una empleada recibe anualmente 12 152 dólares, un hombre está ganando 24 416 dólares trabajando en un puesto similar, prácticamente el mismo número de horas diarias. Ante esta situación de inequidad, se pierde de vista que la participación del género femenino en puestos de liderazgo mejora los resultados de crecimiento económico y de competitividad. Sin embargo, paradójicamente, sólo 17% de las empresas mexicanas incluyen a mujeres en puestos de alta dirección. Un estudio de McKinsey realizado en 2014 sostiene que el PIB mundial podría duplicarse entre ese año y 2025 al reducir la brecha de género, incrementando la participación de la mujer en el mercado laboral mundial.

 

Pero no sólo se requiere cumplir una ley para garantizar la igualdad de trato y oportunidades entre hombres y mujeres, como lo establece la legislación mexicana. Tampoco se trata de obligar a las empresas a pagar salarios iguales a hombres y mujeres, como hace una nueva ley en Islandia, que por cierto encabeza el reporte antes mencionado, al reflejar la brecha de género más pequeña. Se trata también de: 1) contar con políticas de inclusión que impulsen la igualdad de género, teniendo como objetivo incrementar la inclusión femenina en altos cargos; 2) promover una cultura organizacional consistente con la equidad de género, respetando el trabajo y las decisiones de las mujeres, quienes constituyen un motor de transformación; 3) confiar en las mujeres trabajadoras que tienen las capacidades y a veces incluso son más responsables en el trabajo que los hombres, como diversos estudios lo sostienen; 4) tener equipos incluyentes, formados con heterogeneidad de talentos que contribuyan a la generación de ideas diversas; 5) eliminar el techo de cristal y brindar igualdad de oportunidades para que ellas ocupen cargos de alta gerencia, confiando en sus capacidades.

 

Muchas empresas se están sumando a los rankings de equidad de género, como American Express, WalMart, AT&T, Grupo Financiero Banorte, General Motors y L’Oréal. Y usted, querido lector, ¿qué está haciendo desde su trinchera, como compañero o directivo, para promover una equidad de género genuina, respetando, reconociendo y apoyando el talento humano femenino de su organización?